Ana quería que sus hijos Juan y Alberto pudieran estudiar la carrera que eligieran, sin que el dinero fuera un obstáculo. Contrató un seguro educativo cuando eran pequeños y fue ahorrando poco a poco. Hoy Juan estudia ingeniería y Alberto medicina, ambos con la universidad pagada.
Con el seguro educativo, las personas o tomadores tienen la oportunidad de realizar un ahorro que permite acumular el dinero necesario para las diferentes etapas educativas de los hijos o beneficiaros.
Hugo lleva seis años con su ferretería en el barrio. Un martes en la tarde, un vendaval rompió parte de la cubierta del local y varios ventanales. La lluvia entró al establecimiento y dañó herramientas, materiales y parte de la mercancía almacenada. Sin seguro, Hugo habría tenido que asumir la reparación del local y reponer todo con recursos propios.
Gracias al seguro pyme que tenía vigente, la aseguradora cubrió los daños y Hugo pudo reabrir sin endeudarse.
Este seguro protege tu negocio frente a daños, robos y otros riesgos que afecten su operación.
Carreras profesionales en Colombia o el exterior
Tecnologías y programas técnicos profesionales
El dinero ahorrado puede devolverse si no se usa
Algunas pólizas incluyen instituciones a nivel mundial
El alcance varía según la aseguradora: algunas solo cubren programas acreditados en Colombia, otras incluyen instituciones internacionales.
El tomador (generalmente el padre, madre o adulto responsable) contrata el seguro a favor de sus hijos. Se define el nivel educativo a cubrir y las coberturas deseadas.
El tomador realiza pagos periódicos según la modalidad elegida. El dinero se va acumulando para cubrir los costos educativos futuros.
Cuando el beneficiario está listo para ingresar a la educación superior, se activa el seguro según las condiciones pactadas.
La aseguradora paga directamente a la institución educativa o reembolsa al beneficiario según las condiciones de la póliza.
El seguro continúa activo y la educación del beneficiario queda garantizada sin que nadie tenga que seguir pagando primas.
El tomador (generalmente el padre, madre o adulto responsable) contrata el seguro a favor de sus hijos. Se define el nivel educativo a cubrir y las coberturas deseadas.
El tomador realiza pagos periódicos según la modalidad elegida. El dinero se va acumulando para cubrir los costos educativos futuros.
Cuando el beneficiario está listo para ingresar a la educación superior, se activa el seguro según las condiciones pactadas.
La aseguradora paga directamente a la institución educativa o reembolsa al beneficiario según las condiciones de la póliza.
El seguro continúa activo y la educación del beneficiario queda garantizada sin que nadie tenga que seguir pagando primas.
Depende de qué quieres proteger, el lugar, sus contenidos o ambos.
Contra qué riesgos quieres estar protegido.
Una panadería tiene un perfil de riesgo diferente al de una oficina.
Sistemas de protección contra incendios, extintores, etc.
• Compara las opciones del mercado: algunas aseguradoras cubren instituciones a nivel mundial, otras solo en Colombia.
• Pregunta cuánto tiempo debe pasar desde que contratas hasta que el beneficiario puede usar el seguro.
• Verifica qué pasa si el beneficiario quiere cambiar de programa o de institución educativa.
• Pregunta cuánto te reembolsa la aseguradora si al final no usas el seguro.
• Conoce el tiempo máximo de protección que ofrece la póliza.
• Mantén los pagos al día, la cobertura depende de que el seguro esté vigente.
• Hay distintas modalidades de pago y métodos de ahorro disponibles. Si tu situación financiera cambia, consulta con la aseguradora si es posible ajustar el plan.
• Notifica a la aseguradora cualquier cambio relevante: nuevo beneficiario, cambio de institución, etc.
• Verifica con anticipación los requisitos y tiempos de la aseguradora para activar el beneficio.
• Guarda toda la documentación del proceso de admisión del beneficiario.